Diario de un entrenador de Blood Bowl

El partido que nadie quiere ganar

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Esta semana tocaban Amazonas.

Llevaba varios días pensando en el partido. Analizando el roster rival, imaginando cómo responder a tanto Esquivar y como empezar los drives en el campo. Convencido de que una victoria me acercaría mucho a los playoffs ahora que la temporada.

Pero Blood Bowl, como la vida, a veces tiene otras prioridades.

Finalmente el partido no pudo disputarse debido a una enfermedad de mi rival.

Y sinceramente, poco importa el resultado que aparezca en la clasificación cuando detrás hay una situación personal complicada. Yo quiero jugar los partidos, aunque los pierda, ganar un partido que no se juega no mola.

Parte de la gracia de esta afición está precisamente en compartir una tarde alrededor de un tablero, lanzar dados, comentar jugadas absurdas y disfrutar del tiempo con otra persona que comparte la misma afición. Cuando eso no puede ocurrir, todos salimos perdiendo un poco.

Por supuesto, las ligas tienen que seguir adelante y las normas están para cumplirse, pero no deja de ser una de esas victorias que saben diferente. De esas que no generan anécdotas, ni jugadas memorables, ni nada que contar sobre el terreno de juego.

Desde aquí quiero mandar todo mi apoyo a mi rival y desearle una pronta recuperación. Lo importante ahora no son los puntos, ni la clasificación, ni los playoffs. Lo importante es recuperarse y volver a estar bien.

Ya habrá tiempo para que nuestros equipos se encuentren sobre el césped.

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