Hay partidos que se recuerdan por un touchdown imposible.
Otros por una tirada de dados memorable.
Y luego están los que recuerdas porque, al llegar a casa, todavía te preguntas por qué eres tan tonto.
Sí. Así empezó mi penúltimo partido de la Runes League.
El mejor incentivo… era otro
Llegaba con apenas 35.000 monedas de incentivos, suficientes para comprar una Plegaria de Nuffle y una mascota del equipo. La mascota siempre anima, la plegaria… bastante menos.
El resultado fue la plegaria que permite empujar jugadores fuera del campo.
Contra Enanos.
Si hay un equipo al que le importa poco esa regla es precisamente a ellos. Su juego consiste en avanzar compacto, ocupando el centro del campo y regalando muy pocas oportunidades cerca de la banda.
Así que mi primer pensamiento fue bastante claro:
“Bueno… No ha sido muy optimo”
Contar hasta once también es una habilidad
Lo siguiente fue todavía mejor.
Acostumbrado a jugar torneos donde siempre llevo un zombie de reserva en el banquillo, coloqué el equipo casi de memoria.
Empezó el partido.
Turno uno.
Turno dos.
Turno tres.
Turno cuatro.
Y de repente…
—Espera… ¿solo tengo diez jugadores?
No sé si fue el estrés, la costumbre o simplemente un despiste monumental, pero regalé cuatro turnos completos de superioridad numérica al líder de la liga.
No es precisamente la mejor forma de afrontar un partido contra Enanos.

Al menos el balón sí circuló
No todo fueron malas noticias.
Muy pronto conseguí completar un pase de Ghoul a Ghoul, arañando un punto de experiencia que siempre viene bien en una liga tan larga.

Pero sí uno de esos pequeños detalles que ayudan a desarrollar el equipo pensando en el futuro.
Cuando la decisión es buena… pero los dados no
La primera parte fue tremendamente igualada.
Encontré una buena oportunidad por la banda con el Ghoul y el Lobo. Mi idea era bastante sencilla: hacer el blitz con el Ghoul, abrir el espacio y dejar preparado el apoyo del Lobo para el siguiente bloqueo.

Sigo pensando que era la decisión correcta.
Lo que no acompañó fueron los dados.
La jugada no salió y me obligó a improvisar un cambio de banda el turno siguiente.
Ahí llegó el castigo.
El Ghoul terminó en el suelo por esprintar y sufrió una lesión permanente de -1 a la Armadura. Una baja muy dolorosa para un jugador que estaba funcionando realmente bien durante la temporada.
Si no puedo marcar… al menos pegaré
Mientras el ataque se complicaba, el equipo respondió por otro lado.
John Landis encontró un hueco para lanzarse sobre un línea enano y lo mandó directamente a mirar las margaritas por debajo. Tres puntos de experiencia que nunca vienen mal para uno de los jugadores más importantes del equipo.
Ya en la segunda parte, Jerry Zucker también consiguió enviar a otro enano a la enfermería, sumando otra baja más para los Nigrománticos.
No conseguíamos avanzar con el balón todo lo que queríamos…
Pero al menos el cementerio seguía aumentando la plantilla.
Cambiar el objetivo
Con el Ghoul lesionado y viendo cómo avanzaba el encuentro, tomé una decisión.
Dejar de pensar en ganar.
Contra un equipo Enano no puedes defender igual que contra Skaven o Elfos.
No merece la pena perseguir el balón constantemente.
Hay que cerrar espacios.
Obligarles a avanzar donde tú quieres.
Aceptar que moverán la jaula… pero decidir por dónde.

Y, sinceramente, creo que fue una de las mejores defensas posicionales que he hecho desde que juego Blood Bowl.
No hubo una recuperación milagrosa ni lo pretendía.
Solo colocación. Paciencia.
Y obligar al líder de la liga a gastar turnos sin encontrar nunca un hueco claro.
Incluso cuando en el turno 12 mi Fantasma terminó también magullado, la estructura del equipo ya estaba hecha y no cedimos terreno.

Un 0-0 que sabe mucho mejor de lo que parece
El partido terminó 0-0. Pero yo me fui bastante satisfecho.
Me fui contento porque hace unos meses, contra el líder de la liga, empezando con diez jugadores, perdiendo dos Ghouls por el camino y con una plegaria completamente inútil… probablemente habría acabado encajando dos o tres touchdowns.
Esta vez el líder no encontró el camino hasta la zona de anotación.
Y, aunque todavía queda mucho por aprender, creo que esa es la mejor señal de que el equipo sigue creciendo.
Los playoffs están complicados, solo podría optar a ser uno de los dos mejores terceros con mucha suerte.





