Hay partidos que se preparan pensando en la táctica.
Otros, mirando la clasificación.
Y luego está este, en el que lo primero que he hecho ha sido abrir la hoja del equipo para comprobar cuántos jugadores siguen pudiendo caminar.
La temporada no está siendo amable conmigo.

Los dos últimos partidos me han reventado el equipo, tuve que despedir a mi lobo con fuerza 2, podía seguir corriendo y tal, pero no me merecía la pena con 140k de valoración.
Pero si algo tiene Blood Bowl es que nunca eres el único que sufre.
Mi rival también llega bastante castigado.
Los Hombres Lagarto han perdido efectivos importantes. Solo quedan cinco Saurios para sostener la línea, el Kroxigor no está fichado todavía y los Eslizones tendrán que hacer auténticos malabares para mantener vivo el ataque. Sobre el papel, es uno de esos enfrentamientos donde ambos entrenadores miraríamos con más cariño la enfermería que el marcador.
Y eso hace el partido todavía más interesante.
No será un duelo entre dos equipos en su mejor momento.
Será un duelo entre dos equipos intentando sobrevivir.
Ganar… y llegar vivos
Reconozco que esta vez la clasificación pesa.
Necesito empezar a sumar.
No solo por los puntos, sino también por las sensaciones. Después de un inicio complicado hace falta un partido que recuerde al equipo que todavía sabe competir.
Pero tampoco puedo permitirme una guerra de desgaste.
Con la plantilla tan corta, cualquier baja importante puede hipotecar varias jornadas más.
Habrá que elegir muy bien cuándo pegar.
Y, sobre todo, cuándo no hacerlo.
Cuidado con los pequeños
Aunque la ausencia del Kroxigor y de un Saurio hace que los Hombres Lagarto pierdan mucha presencia física, los Eslizones siguen siendo un escurridizo problema.
Les basta con encontrar un hueco.
Una esquiva.
Y de repente el balón está a tres casillas de la zona de ensayo.
Si consigo controlar a los pequeños, obligaré a los Saurios a hacer algo que no les gusta demasiado: mover el balón.
Y ahí pueden aparecer mis opciones.
Sin margen para regalar nada
Los dos últimos partidos me han dejado una lección bastante clara.
No puedo permitirme jugar pensando como si fuese sobrado de habilidad.
Hay que jugar cada posesión como si fuera la última.
Porque probablemente lo sea.
Veremos qué versión de mis Nigrománticos salta al campo.
La que sigue acusando las lesiones…
O la que empieza a levantar la cabeza.




