
Partido de domingo mañanero en el Arca Negra.
En la crónica de la jornada anterior terminé diciendo que el exceso de confianza suele jugar para el rival. Y no aprendí la lección.
El séptimo y último partido de la fase regular me enfrentaba a Elfos Oscuros. Llegaba líder del grupo y dependía de mí mismo para terminar primero. Bastaba con no perder.
Sobre el papel parecía un partido asequible.
Antes de empezar ya había problemas
Mi rival llegaba con una enorme diferencia de tesorería y valoración, lo que le permitió gastar una auténtica fortuna en incentivos.
Tres Plegarias de Nuffle.
Un Mago.
Y, para rematar, una de esas plegarias consiguió que tres de mis jugadores más importantes (Fantasma, Golem y Ghoul) comenzaran el encuentro con Solitario (Loner).
Aun así, las sensaciones seguían siendo buenas.
Demasiado buenas.

Todo salía de cara
El encuentro empezó prácticamente perfecto para mí.
En el turno tres conseguí empujar fuera del campo a su Elfa Bruja.
El público hizo el resto. A mirar las margaritas por debajo.
Una de las piezas más peligrosas del equipo desaparecía antes incluso de que el partido hubiese empezado de verdad.
Poco después llegó el primer touchdown, en el turno 4, yo ya estaba con la sonrisa en la cara.

Mi rival, además, estaba teniendo una primera parte terrible. Las tiradas importantes simplemente no salían. Hubo incluso una esquiva decisiva que terminó en doble uno y me regaló otro turno de ataque.
Mientras tanto, a mí me entraban hasta las acciones absurdas.
En una jugada conseguí recoger un balón con un lobo… ¡a 6+!
Una de esas tiradas que, cuando salen, sientes que Nuffle ha decidido ponerse tu camiseta.

Cuando uno deja de jugar el partido
Y ahí dejé de jugar el partido.
Empecé a jugar la liga.
Con el balón prácticamente asegurado preferí que el touchdown lo anotase otro jugador que necesitaba más experiencia para desarrollar una nueva habilidad.

Pensé más en la progresión del equipo que en cerrar el encuentro.
Y Nuffle dijo: “Not in my watch boy”
El balón terminó en el suelo.
Todavía tuve otra oportunidad en el turno ocho para recogerlo y marcharme al descanso con un tranquilizador 2-0 y como Nuffle todavía no se había reído lo suficiente, pues otorgó manos de mantequilla a mi Ghoul que no recogió el balón del suelo.
Nos fuimos al descanso con un escaso 1-0.
Y empecé a tener esa incómoda sensación de que había dejado escapar algo importante.

El partido cambia por completo
La segunda parte fue otra historia.
Mi rival empezó a encontrar mejores tiradas y, sobre todo, comenzó a hacer daño donde más me dolía.
Arriesgando mucho y tirando placajes a dado, pero le estaba funcionando.
Mis dos mejores jugadores terminaron magullados y fuera del campo.
De repente, el partido que parecía completamente controlado dejaba de estarlo.
Ya no me estaba gustando el partido.

El miedo también hace perder partidos
Tomé la decisión de jugar conservador, con miedo a tirar cualquier dado, que los tirase él.
Pero daba igual, le salía todo.

Y se escapaba con uno de sus blitzers, a punto de marcarme pero conseguí frenarla a tiempo.

En este punto debería haber agarrado el balón y salir corriendo de ahí, pero no, decidí asegurar el balón en alguna esperanza de que el tirara algún mal dado.
No lo hizo, mi rival encontró el hueco, derribó a mi Ghoul y consiguió empatar el partido.
1-1.

Todavía quedaban oportunidades.
Todavía podía ganar.
Pero ya no conseguí recuperar el control del encuentro.
El empate terminó siendo definitivo.
Un empate que sabe a lección
La buena noticia es que el objetivo principal estaba conseguido.
Con este empate estoy en playoff pero puede que no como primero de grupo, debo esperar a ver qué pasa con el séptimo partido de mis rivales.
No está nada mal para una temporada cuyo objetivo inicial era simplemente aprender a jugar el equipo.
Pero también me llevo una lección importante.
En la jornada anterior me confié porque el rival apenas me generó peligro.
En esta me confié porque el partido parecía decidido demasiado pronto.
Y en ambos casos terminé complicándome la vida yo solo.
Blood Bowl no entiende de partidos ganados antes de tiempo.
Da igual que lleves ventaja.
Da igual que hayas matado a una Bruja.
Da igual que recojas un balón imposible a 6+.
Si el rival empieza a sacar buenos dados, el partido vuelve a empezar.
Veremos qué pasa en playoff.




